Rabietas
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¿CÓMO PREVENIR LAS RABIETAS EMOCIONALES?

Por nuestra invitada Karina Marie

¿Cuántas veces estallaste en medio de una situación y como diría mi madre botaste sapos y culebras por esa boca? ¿Te has sorprendido inventando una historia que se basaba en meras suposiciones, miedo o defensa? ¿Eres de los que le das rienda suelta a la imaginación con pensamientos de ira y ataque descontrolado? En fin, ¿Cuántas veces te diste cuenta después de que exageraste la nota? ¿Una, dos, tres, cuatro, etc…? Sí, más veces de las que quisiéramos. 

¿El resultado? 

Una descarga que no resolvió el cómo nos sentiamos sino que empeoró las cosas y además nos dimos cuenta de que la historia no resultó como no las contamos y nos sentimos culpables. Es en ese momento que sentimos el calentón en la cara, el pecho apretao y el nudo en el estómago. Se perjudicaron todas las partes de tu cuerpo, la física y la mental, por la ausencia de dos habilidades emocionales: la autoconciencia y el autocontrol. 

Estás rabietas emocionales, nos pasan a muchos que crecimos con la idea de que expresar las emociones era casi un pecado o que te hace vulnerable ante los demás, creemos que pareceremos débil y que no aportamos nada expresándonos. Por consecuencia, elegimos negarlas, desafiarlas o ignorarlas. ¿El resultado? Ya lo conocemos: explosiones que destruyen relaciones, familias y trabajos. Las explosiones emocionales son hijas de las emociones negativas como el odio, la ira, el rencor, el miedo y el dolor cuando se adueñan de nosotros y nos condicionan por falta de reconocimiento. Sí, reconocerlas, aceptarlas y procesarlas es la solución. Para que nos entendamos mejor, no debemos negar lo que sentimos después de una situación penosa, incómoda, vergonzosa o dolorosa. Al contrario, si queremos superarlas y levantarnos más fuerte necesitamos el valor para descubrir qué hay detrás de ellas. 

Claro, que es más fácil decirlo que hacerlo, o tan siquiera intentarlo. Por eso, necesitamos herramientas que nos mantengan alerta para prevenir caer en las rabietas, modificar nuestros pensamientos, manejar positivamente las emociones y actuar en control. 
El enfado es una clara muestra de disconformidad con la realidad: algo que no nos gusta, nos hiere y nos despierta cierto malestar emocional. Solemos reaccionar desde la frustración, el odio, o la ira, porque no sabemos cómo ejercer control sobre ellos. Al verlos como un ataque u ofensa llega la rabia y agresividad en búsqueda de la defensa. 

¿Cómo evitar llegar a ese punto sin retorno?

Según la autora de Más fuerte que nunca, Bené Brown, para desafiar el final tenemos que ver la historia real y para ver la historia tenemos que sentir curiosidad y hacernos las preguntas adecuadas, como por ejemplo:

  • ¿Qué pasó?
  • ¿Por qué me alteré así?
  • ¿Por qué me siento saturado?
  • ¿Por qué no dejo de pensar en eso?
  • ¿Por qué estoy agresivo?
  • ¿Por qué grité?
  • ¿Por qué tengo el pecho apretao y se me quiere salir el corazón?
  • ¿Por qué siento el estómago revuelto?
  • ¿Qué inento esconder?
  • ¿Qué conflicto quiero evitar?

Contestar preguntas como estas, te ayuda a conocer cómo llegaste a ese punto y hacía dónde quieres dirigirte. Otro factor que nos afecta y crea las explosiones emocionales es el ego. El ego es como leña a la chimenea, nos incendia para tapar el sufrimiento y nos impide ver que, muchas veces, es el resultado de pensamientos de comparación, competencia, perfección, exceso de esmero o complacencia. Entiéndase, preocupaciones por la posición social, sobre qué piensa la gente, sobre ser mejor que y tener siempre la razón. 

¿Cuántas veces te cachas tu mismo inventando patrañas, improvisando o aceptando cosas que en otro momento estuvieras en contra, solo por tener la razón o ser aceptado? Brown nos explica que «Son acciones, arraigadas al ego, que no acepta historias ni quiere escribir nuevos finales; por eso niega la emoción y odia la curiosidad», afirma. 

Al ego le gusta culpar, encontrar defectos, dar excusas, tomar represalias, arremeter contra alguien, esas son sus fuerzas extremas de autoprotección. «Es el ego el que nos hace aparentar ante el ofensor que estamos bien, fingir que no nos importa, que somos inmunes a las críticas. Por eso, nos sorprendemos en posturas de indiferencias, estoicismo, humor o cinismo», añade la socióloga e investigadora de la vulnerabilidad. 

Lo que quiero que comprendamos hoy es que al adoptar esas posturas o concluir una escena con una emoción explosiva, hemos perdido la batalla. La ira, la culpa y el encubrimiento de la herida consiguen su propósito, pero no resuelven el problema que nos angustia. Por eso, descargamos nuestro veneno en el prójimo, en sexo, en chocolate, en cuidar de otros, en exceso de trabajo, compras, planificar, perfeccionismo, juego, romances, religiones, caos. Incluso, hay quienes seleccionamos vivir lo más ocupado posible contar de no destapar la herida. 

La realidad es que una copa de vino tinto no suavizará la herida, hay que mirarla con amor y confianza, escudriñar por qué sucedió, aceptar que nos dolió y manejarlo.

No podemos pretender que no sucedió, porque acabaremos descargándolas y repitiendo el comportamiento.  Préstale atención por más incómodo o difícil que sea, elige practicar, date permiso para ser más auténtico, más emocional. Recuerda que es nuestra integración la que nos hace más completos. «Esto es lo que soy, esto lo que tengo, esto es lo que me sucedió y yo elijo el final de esta historia». Reflexionemos antes de reaccionar, prestemos atención y tomemos el espacio necesario para actuar acorde con nuestros valores. Requiere esfuerzo y práctica, pero debes mirar en tu interior para sanar y darte valor. 

“El sufrimiento no desaparece simplemente porque prefiramos mirar hacia otro lado. De hecho, si no lo curamos, se infecta, aumenta y nos incita a conductas totalmente alejadas de nuestros ideales”, puntualizó la sociología. 

Las tres llaves inseparables que presenta Brown en su libro para prevenir las rabietas emocionales y mejorar el autonctrol son: la paciencia, la aceptación y la tolerancia. No obstante, veamos las ocho guías que brinda el doctor Robert Nicholson, basadas en su estudio sobre las situaciones de enojos y sus efectos:

  • Realizar respiraciones profundas. Respirar profundamente y consciente ayuda a liberar la tensión acumulada. 
  • Entender por qué estamos enfadados. Identificar qué tipo de situaciones o personas despiertan ira en nosotros hará que aprendamos a no perder el control con tanta facilidad. 
  • Expresémonos de forma clara y sencilla. Ser asertivos para expresarnos de forma pausada y tranquila. 
  • Cambiemos de entorno. El salir del centro del conflicto por unos minutos conseguirá que la atención se desvíe hacia otros temas y nos relajemos. Cualquier técnica de distracción nos servirá, desde salir a que nos dé el aire a ponernos a hablar de otra cosa. 
  • Miremos las cosas como una gradación de grises, y no como blanco o negro. La vida no es sí o no, sino que siempre habrá tantas opiniones o valoraciones como personas en el mundo, así que hay que intentar vivirla con cierta flexibilidad. Evitemos generalizar entre todo o nada. 
  • Reconozcamos que la vida es injusta y que en ocasiones quienes nos hace enojar no tienen razón. No siempre se gana, al igual que no siempre vamos a encontrar respuestas a las preguntas que nos hacemos, pero no por ello nos estancamos. Debemos seguir adelante pese a las piedras que encontremos en el camino. 
  • Dejemos ir las cosas que están fuera de nuestro control. «Si el problema tiene solución, ¿por qué te preocupas?, Si no tiene solución ¿por qué te preocupas?», Buda. 
  • Perdonemos. El perdón es lo mas sanador de todo, lo que hace que encontremos la paz interior, que en definitiva es todo lo que deseamos cuando perdemos el control emocional. No debemos guardar rencor, ya que el rencor es el mayor de los venenos emocionales. 

Guías para manejar la ira:

  • Piensa bien en lo que vamos a decir antes de soltarlo. Cuenta hasta diez. Práctica la técnica del semáforo: paro, pienso y actúo. 
  • Relajémonos 
  • Mantén el sentido de humor
  • Reconoce que no todos pensamos iguales
  • Anticipa las consecuencias
  • Pon un poco de distancia de por medio 
  • Haz ejercicio
  • Identifica soluciones a la situación
  • Habla en primera persona cuando describas el problema
  • Escribe el pensamientos y las emociones
  • Realiza una actividad creativa que ya conoces favorece tu estado de ánimo 
  • Escucha música 

Espero que estás guás te sean útil  y que como en mí, despierten la curiosidad para reconocer que las emociones fuertes no desaparecerán por más que las ignoremos y que solo permitiéndonos destapar y sanar la herida con amor, recuperamos nuestra estabilidad emocional. En la sinceridad encontraremos la luz.

Karina Marie: Licenciada en Relaciones Públicas. Graduada de Maestría en Redacción para los Medios de Comunicación de la Universidad del Sagrado Corazón, Puerto Rico. Certificada en Gestión de la Comunicación en Europa por la Escuela de Negocios de Navarra, España. Candidata a certificación como “profesional speaker” y coaching por el experto en liderazgo #1 del Mundo, John Maxwell. Quince años de experiencia como especialista en comunicación estratégica. Ocho, en la dirección de manejo de crisis del Departamento de Salud de Puerto Rico.

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