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Finanzas bajo control en el 2020

Por The LatinOH

Muchas personas sufren de los siguientes males: alto nivel de endeudamiento, gasto excesivo, disciplina de ahorro inexistente e irresponsabilidad financiera.

De acuerdo a un estudio del Olin Business School, de la Universidad de Washington, aquellas personas que toman los pasos necesarios para planificar su futuro financiero, mantienen un mejor estado de salud (menores niveles de colesterol y mejores exámenes de sangre) que aquellos que no lo hacen. De igual manera, se reduce el estrés y la ansiedad.

Tener un plan financiero personal es parte fundamental de un plan de vida. A continuación los pasos del proceso de la planificación financiera recomendados por el Banco General de Panamá.

1. Define tus objetivos financieros a detalle y determina prioridades. Los objetivos deben ser cuantificables y específicos. Por ejemplo, tener un tercer hijo y las necesidades financieras que conlleva (gastos de salud, cuidado y educación); cancelar los 5,900 dólares que mantengo en deudas pendientes; comprar una casa propia hasta por un monto de 225,000 dólares; retirarme cómodamente a mis 55 años; comprar un auto nuevo por un costo de 35,000 dólares; pagar por la educación universitaria de mis hijos en el año 2030, entre otros.

2. Analiza tu situación financiera actual. Luego de haber definido tu norte (objetivos por lograr) es necesario examinar y estar consciente de tu realidad financiera. ¿Cuánto tienes actualmente y cuánto te hace falta? ¿Cuánto tienes disponible en tu cuenta de ahorros, en inversiones u otros bienes? ¿Cuánto son tus obligaciones fijas? No basta un simple: “Yo solo sé que mi salario no me alcanza”. Detalla tus ingresos (salario que devengas de tu empleo u otros ingresos productos de negocios e inversiones) y tus gastos (vivienda, salud, alimentación, educación, seguros y recreación, entre otros) y la ganancia o pérdida que se genera en un periodo de tiempo determinado ya sea mensual, semestral o anual.

Por otro lado, en tu balance personal, se detallan todos tus activos (cuentas bancarias, depósitos a plazo fijo, inversiones en valores, bienes inmuebles y artículos de valor, entre otros), tus pasivos o deudas (tarjetas de crédito, préstamos y otras obligaciones) y tu patrimonio. De esta forma, podrás definir si no cuentas con los ingresos suficientes, o si bien hay un rubro en el cual existe un sobregasto.

Por ejemplo, si mantienes un exceso de gasto en comidas y bebidas fuera de casa o en artículos que no son de necesidad, entre otros. En el balance personal, se puede evaluar si se tiene un alto nivel de deuda por la cual se está pagando una suma elevada de intereses, o si bien cuentas con muy pocos activos.

Igualmente, es de valor agregado crear un archivo que contenga todos tus registros financieros y que este incluya tus declaraciones de renta, estados de cuenta, información sobre pólizas de seguros de vida, de salud y de propiedad y contenido, así como de daños a terceros, testamentos y otros documentos legales de importancia relacionados a tu vida financiera.

3. Establece metas financieras claras y plan de acción. Con base en el análisis de tu situación financiera, luego se procede a establecer metas financieras puntuales. Por ejemplo, la necesidad de reducir en un 20% tus gastos mensuales o bien incrementar tus ingresos mensuales por 500 dólares. También se definen los planes de acción necesarios para alcanzarlos.

Por ejemplo, salir menos a comer fuera de casa, llevar control de y reducir los pequeños gastos diarios que al final del año suman (los snacks que se consumen de máquinas y esos capuchinos que compramos); evitar comprar ese quinto par de zapatos negros que realmente no necesitas o bien solicitar un aumento de salario –si se justifica– o iniciar alguna actividad o negocio que genere un ingreso adicional.

4. Realiza un estimado de proyección de ingresos. Recuerda que así como existe la posibilidad de que se generen ingresos inesperados, también es importante tener presente que existe la posibilidad de eventos inesperados que pueden tener un impacto negativo en los ingresos. Por ejemplo, la pérdida de empleo, la reducción en salario, los gastos médicos imprevistos, entre otros. Es un sana práctica tener ahorrado y disponible la liquidez necesaria para solventar al menos un año de tus gastos fijos mensuales (un fondo de emergencia), en caso de que se pierda de manera abrupta e inesperada tu principal fuente de ingreso.

5. Define el plazo. Es necesario establecer un cronograma que defina en orden de prioridad los objetivos que se desean alcanzar. Los mismos se deben segmentar a corto (de uno a dos años), mediano (de dos a cinco años) y largo plazo (de cinco años en adelante). Es importante que los objetivos de corto plazo, por ejemplo, comprar un nuevo automóvil, no impidan el logro de los objetivos a mediano y largo plazo como, por ejemplo, adquirir una residencia o bien sus planes de retiro.

6. Establece presupuesto. Son muchas las personas que viven bajo el lema “carpe diem”. Estos piensan solo en la gratificación de hoy y gastan su dinero sin tomar en cuenta la necesidad de tener un presupuesto formal y las consecuencias en sus finanzas a futuro de no tener uno. Un presupuesto financiero es la cantidad de dinero que se necesita para poder cumplir con los gastos generales de nuestra vida cotidiana. Es más bien un estimado de los ingresos y gastos que se pueden producir en un periodo de tiempo determinado. Es importante hacer un estimado realista y debidamente fundamentado de los costos en los que se puede incurrir para lograr sus objetivos, ya que un estimado erróneo puede causar que el dinero por ahorrar o las inversiones por realizar no sean suficientes. Por ejemplo, es esencial tomar en consideración la inflación o aumento de precio de un bien o servicio, en un futuro, en nuestros cálculos. Tal sería el caso de la educación universitaria en el exterior. De acuerdo a data publicada por el College Board, el costo promedio anual por matrícula (sin incluir hospedaje y otros gastos) de una universidad privada de cuatro años tuvo un aumento del 3.6% en el último año. Los asesores financieros usualmente estiman que uno necesitará por lo menos un 70% del ingreso anual recibido en los últimos años laborables para mantener su estilo de vida al retirarse.

7. Ejecuta y monitorea. Es una buena práctica llevar control de todas las facturas de los gastos que se realicen mes a mes, lo cual permite llevar un seguimiento adecuado al presupuesto establecido. Existen varias aplicaciones (gratis inclusive) que se pueden descargar desde un teléfono móvil que facilitan llevar un mejor control de sus gastos. Por ejemplo, Spending Tracker en el App Store.

Tener un salario elevado que le permita gastar de manera holgada no es garantía de éxito financiero y, a su vez, generar un salario modesto no es indicación de tener desventaja. Uno es rico por lo que ahorra, no por lo que gasta. Sin importar su nivel de ingreso, el hecho de establecer un plan financiero no solo ayudará a cumplir sus metas financieras de manera exitosa sino también proveerá mejor calidad de vida.

Toma el control de sus finanzas y nutra constantemente su inteligencia financiera y la de su familia. Mientras más conozca acerca de temas financieros, mejor será su capacidad para tomar decisiones sobre planes que impactarán su bienestar financiero en el futuro. Involucre a su cónyuge e hijos en temas financieros del hogar para que juntos desarrollen una cultura de ahorro y tengan la debida actitud hacia el dinero.

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