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George Floyd, la cara de la deshumanización

Por nuestra invitada Karina Marie

Por años, políticos, comunidades, religiosos, familias, escuelas, universidades y equipos deportivos se convirtieron en cómplices de la deshumanización rampante en los Estados Unidos. Esto no se limita al conocido abuso policiaco que en el 2013 generó el movimiento “Las vidas negras importan». Va mas allá, estamos hablando de que uno de cada mil hombres y niños negros en los Estados Unidos mueren a manos de policías. 

La viciosa muerte de George Floyd y los ocho minutos de su suplica por el derecho humano más básico que existe RESPIRAR, una vez más, desnudaron la cruel realidad de los enemigos de la verdad y la urbanidad. Por más que los quieran disfrazar, las reglas acordes con los buenos modales que demuestren la buena educación y el respeto a los demás están ausente, cuando deberían ser un código riguroso e intocable. El mejor ejemplo de falta de códigos es el presidente Donald Trump y su campaña deshumanizadora de siempre. 

Basta de veneno, necesitamos límites

Los límites son violados constantemente con mensajes y acciones de exclusión moral. Reina la desigualdad y es hora de poner límites claros y hacer que se respeten. Mientras más claros estén los límites, mayor será el nivel de empatía y compasión hacia los demás.

En su libro, Desafiando la tierra salvaje, Bené Brown nos define la deshumanización como:

“El proceso psicológico de demonizar al enemigo, haciendo que parezca infrahumano y, por ende, indigno de un trato humano”. Mejor imposible, nos crean una imagen a través de campañas, medios, redes sociales y grupos de quién se supone es el «enemigo».

La deshumanización es la raíz de innumerables actos de violencia y genocidios históricos. La deshumanización es la que hace posible y “aceptable” la tortura de personas. Es una exclusión moral que permite que las personas se llenen de ira y pierdan la capacidad de escuchar, comunicar y aplicar un mínimo de empatía.

Deshumanizar e humillar NO son instrumentos para pedir cuentas o ejercer la justicia social; son complacencias emocionales o autocomplacencia emocional en el peor de los casos. El mundo entero presenció, en ocho minutos, el peor de los casos con la muerte viciosa de George a manos del policía Derek Chuavin. 

La deshumanización debe ser rechazada y repudiada. Todos debemos abogar por unas instituciones justas que reflejen el honor y la dignidad de las personas que prestan servicios en ellas.

No se puede minimizar este grito con campañas que digan “Todas las vidas importan” NO, porque no todas las vidas han sido despojadas de su humanidad como han sido las vidas de los ciudadanos negros. 

El llamado, ahora, es a Re humanizar a los ciudadanos negros. Como bien aclara Brown, «Todas las vidas importan, pero no todas las vidas necesitan volver a ser incorporadas mediante un proceso de inclusión moral. No todas las personas han sido sometidas a un proceso psicológico de demonización o de transformación en seres infrahumanos que les permitiera justificar la tortura humana desde los años de la esclavitud».

Hablamos de más de una generación, que sufre humillaciones permitidas y avaladas por ciertos grupos con el síndrome de la supremacía. Personas que además amenazan, intimidan y abusan de los que luchan para que todos seamos incluidos moralmente y gocemos de los derechos humanos básicos. Y esa es la estrategia que están utilizando nuevamente, demonizar a los ciudadanos que llenos de justificada ira hoy exigen justicia. 

Duele ver como el abuso y la violencia hoy genera más violencia. Al ver las protestas se amortigua el corazón y la conciencia por las caras de dolor, impotencia, desilusión, frustración, amargura injusta y DENIGRANTE.

¿Cómo pedirles compasión cuando sus vidas son ultrajadas por su color de piel?

Han sido juzgados, mirados por encima, burlados, esclavizados y sometidos a torturas. En estos días, al encontrarlos en el vecindario he sentido vergüenza por el daño que hemos permitido. Tengo la esperanza de que grandes líderes tomen la batuta para que el mensaje llegue, cale y los acerque a la igualdad. Confío en que las protestas se robustezcan en el Mundo, sin dejar más dolor, y que no se desvirtúe el mensaje de justicia social: #BlackLivesMatter ✊

El sistema nos pertenece y debe responder a nuestra fe y nuestros valores, por eso es compulsorio exigir responsabilidades.Tenemos que esforzarnos para que reconozcan el problema y lo arreglen. BASTA de fingir que todo esta bien. Eso no es lealtad a la patria, ni amor al prójimo. 

Los dirigentes, las organizaciones, las universidades, las familias, las comunidades, las religiones, las escuelas y los equipos deportivos están obligados a proteger la dignidad humana. Te pido que apuestes a que la imagen que tengas de las personas venga de tus valores y de tu fe, aférrate a tu sentido de ser y pertenecer para amar, entender y abrazar a la humanidad. 

Mi compasión, mi solidaridad y mi amor para todos los que nos unimos en el dolor colectivo de la deshumanización hacia los ciudadanos negros. Un abrazo. 

“Sé el cambio que quieres ver en el mundo”, Mahatma Ghandi. 

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